Es común que algunos padres noten que los dientes de su bebé tienen un tono amarillento. En muchos casos esto es completamente normal.
Los dientes de leche suelen tener un color ligeramente más blanco que los permanentes, pero pueden verse amarillos debido a:
acumulación de placa dental,
higiene insuficiente,
pigmentación por alimentos,
alteraciones del esmalte.
Si el color amarillo se acompaña de manchas, textura rugosa o sensibilidad, es recomendable una revisión dental.
La American Dental Association señala que mantener una rutina adecuada de cepillado desde la aparición del primer diente ayuda a prevenir acumulación de placa y cambios de color.
El control periódico permite detectar cualquier problema de forma temprana.
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