El frenillo lingual corto, o anquiloglosia, puede dificultar que un bebé se alimente bien del pecho. Este artículo, basado en más de 25 años de práctica clínica, explica la importancia de evaluar adecuadamente el tipo de frenillo. Se describe cómo una cirugía realizada bajo sueño profundo controlado (sedación profunda) por un equipo especializado puede ser la solución más efectiva y segura, restaurando la función normal de la lengua.
Muchos bebés y sus madres enfrentan desafíos al inicio de la lactancia. Una causa frecuente, aunque no siempre identificada por el equipo médico, es un frenillo bajo la lengua, demasiado corto o tenso. Esto impide que el bebé mueva su lengua libremente para prenderse y succionar correctamente, lo que provoca dolor en la madre, poca transferencia de leche y mucho estrés para ambos. La clave está en saber no solo si el frenillo está corto, sino también cómo es su estructura, para elegir el mejor camino a seguir.
Entender el Frenillo para Elegir el Tratamiento Correcto
No todos los frenillos son iguales. Al evaluar a un bebé, es esencial palpar para sentir y observar su frenillo con detalle. Algunos son finos, como una telita flexible, y responden bien a un pequeño corte sencillo realizado en consultorio. Sin embargo, otros son gruesos, firmes y contienen fibras que son como pequeñas cuerdas tensas que tiran de la lengua hacia abajo. Estos últimos son los que verdaderamente limitan el movimiento y suelen no mejorar con intervenciones superficiales o cortes sencillos.
He visto a lo largo de mi carrera, y en casos como el de un bebé que requirió tres intentos diferentes, que cuando estas fibras profundas no se liberan por completo, el problema persiste. El bebé continúa con dificultades para alimentarse, la madre sigue con molestias y pueden aparecer compensaciones como tensiones en el cuello y la espalda del niño. Esto lleva a un ciclo de frustración y visitas a múltiples especialistas sin una solución definitiva.
Para estos casos complejos, la opción más efectiva es una pequeña cirugía llamada frenuloplastía, realizada mientras el bebé está en un sueño profundo y seguro (sedación profunda) administrada por un médico anestesiólogo pediátrico en un ambiente hospitalario. Este entorno permite trabajar con total precisión: liberar todas esas fibras tensas profundas, recolocar el tejido para que cicatrice de manera amplia y así restaurar por completo el movimiento que la lengua necesita para mamar. Es un procedi miento breve, pero la diferencia en los resultados es abismal comparada con intentar lo mismo con el bebé despierto.
Conclusión y Mensaje para las Familias
La decisión de realizar una intervención bajo sedación no se toma a la ligera. Se reserva para los casos difíciles donde otras medidas no han funcionado. Su gran valor es que ofrece una solución definitiva, interrumpiendo un camino de dificultades. Aunque, lamentablemente, a veces se llega a esta solución después de que la lactancia ya se ha visto muy afectada, corregir el problema sienta las bases para una alimentación complementaria futura exitosa y un desarrollo oral saludable. Como profesional, mi compromiso es evaluar con experiencia y honestidad, explicando a las familias todas las opciones. El mejor resultado siempre se logra con un enfoque en equipo, que puede incluir apoyo de asesora de lactancia, fisioterapeuta oral, otorrinolaringólogo, pediatra y otros especialistas, para guiar al bebé hacia una recuperación completa. Este enfoque se basa en protocolos clínicos y estudios publicados en revistas especializadas de pediatría, odontología y otorrinolaringología, que respaldan la evaluación funcional y el tratamiento quirúrgico completo para la anquiloglosia restrictiva. La seguridad del bebé es siempre nuestra máxima prioridad en este proceso.

